EL NIÑO HEROE
Esta es la historia de un niño que en la
casa de pan nació y unos años más tarde el 18 de junio de 1819, en la casa de
pepe Leiva donde era un humilde servidor, conoció a Simón Bolívar ¡El grandioso
libertador!
Con su gracia y viveza le cautivo el
corazón. El señor Leiva al ver tanta simpatía, al general lo ofreció y al
pequeño Martínez se le noto la emoción, porque podía prestar sus servicios a
bolívar siendo un humilde peón.
Se despidió de sus padres, le dieron la bendición
para que fuera a cumplir tan abnegada misión. Ya montando en su caballo al
negro José saludo, quien fuera su compañero y al cual compartió compartió todas
sus penas y tristezas, en esas largas batallas que con valor enfrento.
En la lucha del pantano de Vargas, de
ningún detalle se perdió ¡y fue en el puente de Boyacá, donde el guapetón se lució!
Ya estaba entre oscuro y claro, cuando a lo lejos diviso a unos hombres
escondidos entre barrancos y al instante sospechoso, ¡estos son del ejército español!
Se fueron con el Negro José, pero sus
mentes ignoraban… lo que habría de suceder, el amigo de pedro pascasio Martínez,
veloz al primer chapetón agarro y de un solo empellón, al otro mundo lo mando y
nuestro niño Martínez al señor Barreiro apreso.
Cuando el español se vio perdido, mano a
su fajo le hecho, sacó muchas monedas de oro, pero en vano intento comprar la
conciencia del niño ¡pobre hombre, se equivocó! Empujándolo con una lanza le
dijo “eche o lo arreo” este chiquillo, con imperante valor le ordeno, para que
fueran allá donde estaba el libertador.
Aquí le traigo un guen* prisionero, dijo
Martínez a su patrón ¡cuando bolívar vio de quien se trataba a sargento lo
ascendió ¡y hasta le prometió cien pesos de gratificación.
Con alegría y gloria el NIÑO HÉROE a su
hermoso pueblo regreso, a contarle a sus padres lo que aquel 7 de agosto en el
puente sucedió. En una vereda de Belén pasado un tiempo se enamoró de margarita
silva con quien formo su nidito de amor, del que nacieron siete retoños que con
ejemplo educo.
Y así pasaron los años y a pedrito en su
oficio de leñador se le casaron los hijos, la esposa se le murió y su hija
bernavela, a su casa lo llevo. En 1880 el gobierno una pensión le asigno, pero
ya era demasiado tarde, solo cinco años la disfruto.
Porque el 24 de marzo de 1885, nuestro prócer
se despidió de su pueblo y de su gente, para subir a los cielos, pero esto fue
un simple adiós, porque PEDRO PASCAZIO MARTINEZ ROJAS vive, como ejemplo de
honradez y valor en la mente de los belemitas y de toda nuestra nación
Autor(a): ROSALBA ROJAS BALAGUERA
Tomado de crónicas de Belén -
Boyacá


Interesante este blog porque rescatan las historias de nuestro pueblo.
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