lunes, 23 de octubre de 2017


EL NIÑO HEROE

Esta es la historia de un niño que en la casa de pan nació y unos años más tarde el 18 de junio de 1819, en la casa de pepe Leiva donde era un humilde servidor, conoció a Simón Bolívar ¡El grandioso libertador!

Con su gracia y viveza le cautivo el corazón. El señor Leiva al ver tanta simpatía, al general lo ofreció y al pequeño Martínez se le noto la emoción, porque podía prestar sus servicios a bolívar siendo un humilde peón.

Se despidió de sus padres, le dieron la bendición para que fuera a cumplir tan abnegada misión. Ya montando en su caballo al negro José saludo, quien fuera su compañero y al cual compartió compartió todas sus penas y tristezas, en esas largas batallas que con valor enfrento.

En la lucha del pantano de Vargas, de ningún detalle se perdió ¡y fue en el puente de Boyacá, donde el guapetón se lució! Ya estaba entre oscuro y claro, cuando a lo lejos diviso a unos hombres escondidos entre barrancos y al instante sospechoso, ¡estos son del ejército español!

Se fueron con el Negro José, pero sus mentes ignoraban… lo que habría de suceder, el amigo de pedro pascasio Martínez, veloz al primer chapetón agarro y de un solo empellón, al otro mundo lo mando y nuestro niño Martínez al señor Barreiro apreso.

Cuando el español se vio perdido, mano a su fajo le hecho, sacó muchas monedas de oro, pero en vano intento comprar la conciencia del niño ¡pobre hombre, se equivocó! Empujándolo con una lanza le dijo “eche o lo arreo” este chiquillo, con imperante valor le ordeno, para que fueran allá donde estaba el libertador.

Aquí le traigo un guen* prisionero, dijo Martínez a su patrón ¡cuando bolívar vio de quien se trataba a sargento lo ascendió ¡y hasta le prometió cien pesos de gratificación.

Con alegría y gloria el NIÑO HÉROE a su hermoso pueblo regreso, a contarle a sus padres lo que aquel 7 de agosto en el puente sucedió. En una vereda de Belén pasado un tiempo se enamoró de margarita silva con quien formo su nidito de amor, del que nacieron siete retoños que con ejemplo educo.

Y así pasaron los años y a pedrito en su oficio de leñador se le casaron los hijos, la esposa se le murió y su hija bernavela, a su casa lo llevo. En 1880 el gobierno una pensión le asigno, pero ya era demasiado tarde, solo cinco años la disfruto.

Porque el 24 de marzo de 1885, nuestro prócer se despidió de su pueblo y de su gente, para subir a los cielos, pero esto fue un simple adiós, porque PEDRO PASCAZIO MARTINEZ ROJAS vive, como ejemplo de honradez y valor en la mente de los belemitas y de toda nuestra nación

Autor(a): ROSALBA ROJAS BALAGUERA

Tomado de crónicas de Belén - Boyacá 


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