FIN DE LA HISTORIA...
Dentro de los relatos posteriores al suceso, se cuenta el de la señora ROSARIO AMADO, quien afirma que duro tres días sacando el barro de las habitaciones y el patio de su casa; tiempo que debió albergarse junto a su hijo Luis, en el local aledaño que, a diferencia de su casa de una sola plata, le brindaba una alternativa de escape en el segundo piso. Es así, como narra cuando su hijo Luis, descalzo y cubierto de lodo hasta las rodillas. La cargo sobre su espalda para ponerla a salvo, luego de buscar afanosamente la llave de la puerta del local que le sirvió como refugio; además tuvo que forzar el portón para que se abriera, ya que se encontraba atascado por el peso del barro que había ingresado en la primera planta.
La
señora ROSARIO AMADO, ella quien afirma que duro tres días sacando el barro de
las habitaciones y el patio de su casa; tiempo que debió albergarse junto a su
hijo Luis, en el local aledaño que, a diferencia de su casa de una sola plata,
le brindaba una alternativa de escape en el segundo piso. Es así, como narra
cuando su hijo Luis, descalzo y cubierto de lodo hasta las rodillas, La cargo
sobre su espalda para ponerla a salvo, luego de buscar afanosamente la llave de
la puerta del local que le sirvió como refugio; además tuvo que forzar el
portón para que se abriera, ya que se encontraba atascado por el peso del barro
que había ingresado en la primera planta. Por la zona arriba localizada en el
puente de MATERROSA, hubo muchos estragos, pero los ocurridos en el pueblo
fueron mayores, en donde el pavimento de levanto.
Las monjas llamaron a los bomberos de
Duitama cuando se enteraron de lo acontecido, pero a pesar de que estos
hicieron presencia, se vieron imposibilitados para ayudar; En tanto la calle
7º, que fue la más afectada, queda intransitable en un trayecto de 5 cuadras
por toda la vereda del bosque, a partir del punto donde se originó la
avalancha. Hasta llegar a la esquina del parque, en donde solo quedaron
acumulados los objetos que esta arrastro a su paso y que obstaculizaron el tránsito.
La única ayuda que pudieron prestar los bomberos fue la llamada a los medios de
comunicación. Incluso a mí me toco después de un mes, pintar las paredes que a
treinta centímetros del piso habían tomado un color amarillento, era como si le
hubiera marcado un zócalo; despercudir el piso no fue tarea fácil.
FIN..
AUTOR: Glabel

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